martes 27 de mayo de 2008

Edificio Telefónica Móviles / Toledo, Castilla-La Mancha

En el diseño del edificio, el estudio Pich-Aguilera ha buscado integrar la forma arquitectónica con su funcionamiento bioclimático y generar un proceso constructivo industrializado, determinante en la forma volumétrica y espacial del edificio.


El edificio se concibe como un gran contenedor en donde se ensamblan elementos fabricados por la industria. El diseño, los materiales y detalles constructivos integran sistemas que aprovechan las condiciones del entorno y apoyan el confort climático de todos los espacios. Dos núcleos tridimensionales y un pórtico soportan unas losas de grandes dimensiones, como si de una infraestructura de puentes a distintas alturas se tratase. Son estas grandes plataformas las que albergan los espacios de trabajo del “call center”.


El espacio central del edificio es un espacio abierto, atravesado por pasarelas de 5 m. de ancho que se apoyan en unos núcleos que contienen servicios y comunicaciones. Se trata de generar un espacio de gran plasticidad y flexibilidad, con la voluntad de que los espacios de trabajo individuales y de gran tensión puedan siempre disfrutar de toda la volumetría.


A las pasarelas se accede siempre a través de los núcleos pudiendo estar indistintamente comunicadas entre ellas. Se hace una sugerencia del diseño con un mobiliario orgánico suave y de materiales ligeros.


El conjunto pretende evitar acabados posteriores, mostrando los materiales y sistemas industriales utilizados de forma aparente y con fuerza plástica. El color tendrá en todo el espacio un análisis especial. Es un edificio donde la carga ambiental y energética no se trata como un añadido sino que determinan en esencia la arquitectura y el uso de sus materiales.


Funcionalmente el edificio está claramente diferenciado en tres zonas:


La primera zona, alberga en todas sus alturas el servicio de operadores, cada plataforma de trabajo distribuye dos líneas de mobiliario, especialmente diseñados para su uso, con su propia climatización y conexión con las instalaciones necesarias.


Esta zona funciona como un gran atrio climatizado con una cubierta que recoge todo el espacio y que permite con sus diferentes pendientes, capas y mecanismos una captación óptima de energía y una aportación y distribución del aire (caliente o frío) a todos los espacios.


Toda la aportación de iluminación natural al edificio es a través de dos fachadas cerámicas en celosía, estudiada para poder controlar la luz solar y poder dar la luz natural suficiente a los espacios de trabajo, se hizo un estudio pormenorizado de los materiales cerámicos de fachada, sus formatos, colocación y composición en colaboración con los industriales de cerámica del lugar.


Una segunda zona, íntimamente ligada a la primera, ubicada a sur, alberga el área de descanso, como su nombre indica, su función es la de dar un descanso a los operadores, espacio prioritario y exigido para un buen rendimiento del trabajo; funciona como un gran invernadero que apoya el confort en invierno de los otros espacios, se estructura en un triple espacio con un acceso directo a cada una de las plataformas de trabajo.


La tercera zona ubica oficinas, controles, salas de formación y servicios paralelos, se trata de un conjunto de volúmenes cerrados y de patios semicubiertos, en esta área las infraestructura de puentes se encierra en sí misma creando compartimentadas áreas de trabajo que dan todas ellas a patios cubiertos a toda altura con una función primordialmente climática.


Este espacio orientado a norte con sus patios con vegetación funciona como regulador térmico y proporciona frescor a todos los espacios. Ésta juega un papel primordial en estos patios por un efecto de refrigeración natural y de absorción de ruido. Esto es posible gracias a las cubiertas aljibe en las terrazas y en los voladizos de éstas más allá del pórtico, las cubiertas aljibe captan y almacenan el agua de lluvia que sirve de substrato hidropónico para la vegetación.


Las instalaciones son un apoyo al confort y están planteadas para poder suplir las necesidades que no se cubren con la aportación bioclimática del edificio.


Los sistemas activos de climatización tienen un apoyo de placas solares térmicas para la producción de agua caliente y unos controles que permiten hacer funcionar con anterioridad los sistemas pasivos a los sistemas de climatización tradicional.

viernes 16 de mayo de 2008

EDITORIAL - NUESTRO PRINCIPAL RECURSO, EL AGUA

La tan cacareada sostenibilidad nos reta a redefinir nuestras decisiones y actuaciones. La sostenibilidad, principalmente la sostenibilidad ambiental -aunque inseparable de la económica y social- nos hace plenamente conscientes de que nuestros recursos son ilimitados y que la naturaleza y nuestro entendimiento de ella forma parte de nosotros mismos.

En la sociedad pre-industrial el procesamiento de energía y de materiales se basaba en flujos materiales, en ciclos materiales cerrados, en donde los recursos usados recuperaban con el tiempo su primitiva condición. En la actualidad, en la era de la globalización, la mayoría de humanos ya no vive en inmediato contacto con el territorio, pero depende igualmente de él. La desvinculación hacia la naturaleza, con la idea de que la tecnología nos permite substituirla plenamente, nos ha llevado a un camino sin salida en donde la apropiación indiscriminada de los recursos y su ulterior malversación nos está afectando tanto a nivel mundial como a nivel local. ¿Cómo, pues, hemos de gestionar nuestros recursos? ¿Hemos de esperar la escasez para reaccionar? ¿Está reñida la sabiduría ancestral con nuestras actuales formas de vida?

El suelo y el agua son soporte de nuestras actividades y su disponibilidad es la base de nuestro desarrollo presente y futuro. El agua, recurso básico de la biosfera, es central en esta reflexión. Centrándonos pues en el recurso agua, empezamos a tener evidencias, desde nuestro primer mundo, en regiones muy pobladas, de que el agua dulce empieza a ser un bien escaso y que su gestión eficiente es una necesidad. Las actuaciones sobre el territorio, el desarrollo y crecimiento de nuestras ciudades principalmente y nuestras decisiones concretas en nuestros edificios tienen que considerar el agua, su suministro, su gestión eficiente y su evacuación o almacenaje, no como un añadido, sino como punto básico de proyecto.

Hemos de encontrar dinámicas de nuestras actuaciones que generen oasis, que reconozcan el lugar y sepan gestionarlo, que vean en la pluviometria local un parámetro del proyecto. Necesitamos proyectar teniendo en cuenta la temperatura, humedad, los flujos hídricos, la permeabilidad del suelo… Debemos distinguir con precisión usos y limitaciones de las aguas pluviales, de las aguas grises y de las aguas negras, además del agua de red. Hemos de confiar en nuestra propia racionalidad y creatividad para saber interactuar con nuestros recursos y, con ellos, proporcionar confort urbano y confort doméstico, en el con el convencimiento de que el territorio mejor gestionado es aquel en que la intervención humana actúa desde la consciencia del respeto hacia su medio natural.

Una cita final: “Con una buena administración del agua evitaríamos las erosiones del suelo y las inundaciones, garantizaríamos la vegetación que es la que produce suelo, evitaríamos la contaminación (acústica y medioambiental), los peligros de sobrecalentamiento de la atmósfera y mejoraríamos el confort en las ciudades”. Se debe al Dr. Daniel Pagés Raventós (“Balance Hidráulico e Hídrico de Catalunya para intentar optimizar los recursos y conseguir la máxima y más económica descontaminación del medioambiente”). La hacemos nuestra.



Teresa Batlle, arquitecto
Ramon Folch, sociecólogo

miércoles 5 de diciembre de 2007

Vía Sostenible

Vía Sostenible es una publicación mensual que se encarta con Vía Construcción y que tiene como objetivo informar sobre aquellos proyectos arquitectónicos y urbanísticos que tienen en su construcción un mayor respeto por el medio ambiente. El lanzamiento de Vía Sostenible, como publicación sirve para difundir aquellos proyectos que priorizan el máximo ahorro energético, a través de un buen diseño arquitectónico, la búsqueda de la eficiencia energética, la introducción de energías renovables y el uso de materiales más ecológicos.